Rotary: PROYECTO DE ESCUELA DE ENFERMERÍA EN UGANDA

Una enfermera vacuna a un niño en el hospital de Bwindi, en el sudoeste de Uganda. Fotografía de: Cortesía del Bwindi Community Hospital

Una enfermera vacuna a un niño en el hospital de Bwindi, en el sudoeste de Uganda.
Fotografía de: Cortesía del Bwindi Community Hospital

Durante miles de años, los pigmeos batwa vivieron entre los gorilas de montaña en la Selva Impenetrable Bwindi, en el sudoeste de Uganda. En 1992, dicha selva fue declarada Patrimonio de la Humanidad para proteger a los gorilas y los batwa quedaron sin hogar.

Estos cazadores-recolectores se vieron obligados a convertirse en agricultores pero no se adaptaban y les resultaba difícil sobrevivir.

A lo largo de los años, los socios de Rotary de Estados Unidos, Uganda y otros países desplegaron considerable esfuerzo para ayudar a los batwa. Más recientemente, se han dedicado a construir una escuela de Enfermería al servicio de la región sudoriental del país.

En 2000, el Dr. Scott Kellermann, médico rotario de California, se enteró de la situación de los batwa cuando él y su esposa, Carol, viajaron a la región en calidad de misioneros médicos para evaluar las necesidades de la población indígena. Al referirse a tal situación, el Dr. Kellermann afirmó que “[los nativos viven en] la pobreza más abyecta, sin acceso a la atención médico-sanitaria y la educación, sin agua salubre ni saneamiento, víctimas de la inseguridad habitacional y alimentaria”.

La evaluación de los Kellermann reveló que 38 por ciento de los pigmeos batwa morían antes de cumplir cinco años –el doble que el índice de mortalidad de Uganda– y que la esperanza de vida era de solo 28 años.

CONSTRUCCIÓN DE UN HOSPITAL

Tras su primera visita, Kellermann y su esposa vendieron todas sus posesiones, incluido el consultorio médico, y se mudaron a Uganda, donde residieron hasta 2009, para ayudar a los batwa. Comenzaron con clínicas móviles bajo los árboles con las bolsas de suero intravenoso colgadas de las ramas donde atendían a 200, 300 y a veces 500 pacientes por día. Posteriormente, instituyeron una fundación y construyeron el Bwindi Community Hospital.

Para equipar el hospital, Kellermann aprovechó sus contactos. Los rotarios llevaron a cabo proyectos financiados por varias subvenciones de La Fundación Rotaria y con ayuda de los rotarios de Uganda, EE.UU. y otros países para instalar un quirófano, un consultorio odontológico, generadores, paneles solares, agua salubre y saneamiento, y enseñaron a los batwa a criar animales para mejorar su nutrición.

Ahora la mortalidad infantil ha descendido a 6 por ciento y el número de mujeres que muere en el parto ha disminuido 60 por ciento.

“Rotary ha sido increíble”, afirma Kellermann. “Esta organización no se limita a donar dinero. Los socios de los clubes rotarios se aseguran de la buena marcha de los proyectos. Lo que hizo Rotary fue tener en cuenta todos los factores y, además de construir el hospital, se abocaron a prevenir enfermedades, suministrar agua y saneamiento y enseñar a las lugareñas a alimentar a sus hijos”. Asimismo, implementaron un proyecto contra el paludismo en el cual, con ayuda de los curanderos tradicionales, distribuyeron miles de mosquiteros a las familias de la zona. “En 2006 uno de cada dos niños moría de paludismo”, señala Kellermann. “Con la ayuda de Rotary, distribuimos 25.000 mosquiteros y durante nueve meses no murió de paludismo ningún niño. La mortalidad ha disminuido 90 por ciento”.

LA ESCUELA DE ENFERMERÍA

Hace unos años, dos empresarios, James Jameson y Steve Wolf, aportaron más de US$ 650.000 para la planificación, diseño y construcción de la escuela de Enfermería de Bwindi, la cual se inauguró en noviembre de 2013. Asimismo, estos empresarios enviaron a Jane Anyango, enfermera titulada del hospital de Bwindi a estudiar en Edimburgo (Escocia), donde obtuvo una maestría que la capacitó para ejercer funciones de docente principal al regresar a la escuela, y proporcionaron a cada estudiante un iPad, cargado con material de estudio para un año.

El pasado año, Jerry Hall, ex vicepresidente de Rotary International, dirigió un equipo de capacitación profesional compuesto por docentes de enfermería que dedicaron dos semanas a preparar el plan de estudios, el programa y la administración de la escuela. Hall había conocido a Kellermann durante un proyecto anterior y ejercía funciones de asesor de planificación estratégica del hospital.

El club de Hall, el Club Rotario de Reno, Nevada (EE.UU.), junto con los rotarios de Kihihi (Uganda), y otros 18 clubes, recaudaron US$ 67.000 para una Subvención Global por un total de US$ 247.000 destinada a adquirir mobiliario, suministros y equipo de laboratorio.

Hall indica que tras el regreso del equipo de capacitación profesional, uno de sus integrantes, vinculado con la University of San Francisco, dispuso que Anyango obtuviera acceso al gran caudal de información de dicha universidad. Otro miembro del equipo gestionó el envío a la escuela de pendrives cargados con material de estudio.

“Esta escuela cuenta con la tecnología más avanzada disponible en Uganda”, añade Hall. “El presidente del Consejo de Enfermería de Uganda asistió a la ceremonia de inauguración y se quedó gratamente asombrado”.

“El potencial es impresionante”, afirma Hall. “Es fundamental contar con personal capacitado para atender a las madres durante el parto y prestar atención prenatal. En el momento no lo tenemos”.