Rotary: DETERMINADOS A AFRONTAR UNA GUERRA CIVIL PARA SUMINISTRAR AGUA POTABLE EN SUDÁN DEL SUR

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Gracias a una Subvención Global por un monto de US$ 47.000 patrocinada por los clubes rotarios de Wausau, Wisconsin (EE.UU.) y Juba (Sudán del Sur), aproximadamente 14.000 personas de aldeas remotas en las montañas del estado de Equatoria Oriental (Sudán del Sur), dispondrán de agua potable. Fotografía de: Cortesía del Sudan Community Development Fund

 

A pesar de las dificultades orográficas y del estallido de una violenta guerra civil, clubes rotarios de Sudán del Sur y Wisconsin (Estados Unidos), mantienen su compromiso de  a una de las áreas más remotas del país africano.

Los clubes rotarios de Wausau, Wisconsin (Estados Unidos) y Juba (Sudán del Sur) piensan dotar de una fuente sostenible de agua a 10 aldeas remotas de las montañas de Tennet Boma, en el estado de Equatoria Oriental. Los dos clubes obtuvieron una  por un monto de US$ 47.000 para excavar un pozo e instalar bombas solares, un depósito de 19.000 litros y de seis a diez grifos. El pozo suministrará agua a aproximadamente 14.000 personas.

Si bien las acciones bélicas se concentran en las fronteras, las relativamente pacíficas áreas del interior del país sufren inseguridad económica y el colapso de sus infraestructuras. Puesto que el gobierno no está en condiciones de proporcionar ayuda alguna, muchos habitantes de estas regiones sufren desnutrición y están expuestos a enfermedades transmitidas por el agua.

“La guerra civil paralizó la economía”, explica John Kelly, socio del club estadounidense quien ya ha viajado varias veces a Sudán del Sur con Willamette International, organización dedicada a aliviar las carencias sanitarias y educativas de comunidades rurales. “La situación afecta a todos, incluso a aquellas personas que no tienen relación directa alguna con la violencia”.

El proyecto se enfrentó a obstáculos tanto en el sentido literal como figurado. Una de los caminos que conecta las aldeas situadas en la vertiente nororiental de las  con el mundo moderno requiere tres días de marcha. Durante la estación lluviosa, entre los meses de mayo y octubre, es casi imposible llevar materiales de construcción o suministros de emergencia a las montañas, lo que agrava aún más la crisis humanitaria. “Es casi imposible transportar materiales por esta región. El terreno está empapado y se corre el riesgo de sufrir accidentes”, comenta Kelly.

Puesto que la subvención fue aprobada durante la estación lluviosa, los rotarios hubieron de esperar a que las condiciones mejoraran para transportar los equipos necesarios.

Además, los combates han dificultado el acceso a estas poblaciones en riesgo. En muchas áreas se prohíbe la entrada de los voluntarios de las agencias humanitarias, explica Mathach Deng, socio del Club Rotario de Juba. “Los rebeldes controlan muchos de los puntos de acceso a la sede del proyecto”.

Los rotarios del club de Juba han mantenido contactos con los consejos tribales para que éstos ejerzan su influencia ante el gobierno y los rebeldes de modo que permitan el acceso al área. “Los habitantes de esas aldeas desean y necesitan que se implemente el proyecto, por lo que es fundamental convencer a los líderes tribales”, acota Deng.

La continua amenaza de violencia hizo que el primer contratista abandonara el proyecto, lo que retrasó aún más el comienzo de las labores de construcción. “La guerra ahuyentó a muchos contratistas, pero estamos en contacto con otras organizaciones no gubernamentales y el gobierno para encontrar otro dispuesto a continuar”, prosigue Deng. “No es fácil convencer a alguien para que venga a esta región, pero no vamos a rendirnos”.

Si bien han sufrido contratiempos, Kelly afirma que no piensan abandonar.

Kelly explica: “La credibilidad de Rotary está en juego. Estas comunidades depositaron su confianza en nosotros y es importante que, en situaciones como ésta, sepamos ser pacientes. Debemos establecer relaciones y contactos, recabar información y colaborar con otras organizaciones no gubernamentales y agencias idóneas. Cuanto más informados estemos, mejor sabremos responder a esta situación”.

Tras su independencia en 2011, Sudán del Sur, el país más joven del mundo, se vio sumido en un conflicto civil que comenzó en diciembre de 2013 y frustró las esperanzas de alcanzar un futuro próspero y un gobierno eficaz. Las dos tribus más importantes del país, los Dinka y los Nuer, luchan por el control de tierras y recursos, en un conflicto que hunde sus raíces en el siglo XIX.

La guerra ya ha causado decenas de miles de víctimas mortales y 1,8 millones de desplazados. Tras el fracaso de los tres primeros, el pasado 2 de febrero, las dos facciones firmaron el cuarto acuerdo de paz desde el inicio de las hostilidades.